La Iniciativa de Bonos Climáticos debe abandonar su intento equivocado del lavado verde de la energía hidroeléctrica

 

Declaración de la sociedad civil
10 de diciembre de 2019

En nombre de 276 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, hacemos un llamado a la Climate Bonds Initiative/Iniciativa de Bonos Climáticos (CBI) para que abandone la certificación de proyectos hidroeléctricos destructivos como amigables con el clima. Los criterios hidroeléctricos propuestos desarrollados por CBI y su grupo de trabajo técnico no cumplen con estándares y prácticas aceptables, y su adopción representaría una amenaza significativa para los ríos, las comunidades y especies de agua dulce que dependen de ellos.

Si se adopta esta iniciativa, los criterios de energía hidroeléctrica del CBI correrían el riesgo de abrir una fuente de financiamiento rentable para los operadores de represas e inversionistas institucionales dotándoles la marca amigable de París, sin contribuir significativamente en detener la crisis climática. Más allá de permitir que proyectos de valor dudoso atraigan a una nueva línea de financiación, el mayor riesgo de los criterios propuestos es la canalización de escasos dólares clima hacia proyectos que no ayudan a enfrentar el desafío de prevenir el escenario de 2o ejerciendo una mayor presión sobre la biodiversidad de agua dulce y el funcionamiento de nuestro ciclo del agua.

En su afán por capitalizar el mercado en expansión de proyectos de energía con certificación climática, la Iniciativa de Bonos Climáticos se ha alineado con la Asociación Internacional de la Hidroelectricidad (IHA), un organismo industrial creado para promover los intereses e imágen de las compañías hidroeléctricas. En los últimos años, la IHA ha desarrollado una serie de herramientas y orientación y ha abogado por su uso en lugar de los estándares y mecanismos internacionales establecidos para evaluar los costos y beneficios de la energía hidroeléctrica. 

Los impactos ambientales y sociales adversos de las represas hidroeléctricas destructivas ahora se comprenden bien, desde desplazar y empobrecer a millones, particularmente pueblos indígenas, hasta impulsar la extinción de especies de agua dulce y fragmentar ríos. Sin embargo, la CBI propone adoptar la herramienta de evaluación ambiental, social y de gobernanza de la IHA como su principal fuente de evaluación y verificación. Esto equivaldría a poco más que un ejercicio de marcar casillas por asesores acreditados por la propia IHA, un evidente conflicto de interés que carece de una supervisión significativa, lo que hace burla de las normas y convenciones internacionales diseñadas para proteger los ríos y los derechos de las comunidades. Esto también estaría en desacuerdo con los enfoques positivos adoptados dentro del estándar CBI existente para la infraestructura del agua.

Además del daño profundo a la hidrosfera, una parte importante del sistema climático global, los embalses hidroeléctricos emiten cantidades significativas de gases de efecto invernadero, especialmente en los trópicos. Los embalses de las represas emiten metano, un gas de efecto invernadero particularmente potente, y contribuyen significativamente a la crisis climática. Sin embargo, los criterios propuestos por CBI establecen una barra tan baja que incluso las represas de alta emisión calificarían para la certificación de CBI. Este problema se agrava con la propuesta de CBI de utilizar la herramienta de cálculo de emisiones no transparente de la IHA, que subestima sistemáticamente las emisiones de gases de efecto invernadero de las represas. Las emisiones de metano de las represas son más altas en los primeros años de operación, por lo que incentivar la energía hidroeléctrica contribuiría a un aumento en las emisiones en el momento preciso en que el mundo está tratando de reducir las emisiones de GEI para detener los peores impactos del cambio climático.

La financiación climática tiene el potencial de desempeñar un papel fundamental para garantizar resultados positivos para los ríos. Esto podría incluir: proteger los recursos amenazados de agua dulce; restaurar flujos que faciliten la reconexión de ecosistemas fragmentados; asegurar flujos culturales y ambientales determinados en consulta con los pueblos afectados; y promover los esfuerzos de restauración de ríos como el desmantelamiento de represas obsoletas. Esto es de suma importancia porque mantener los recursos de agua dulce es vital en una era de cambio climático. El CBI ya ha emitido un estándar separado para la infraestructura del agua, constituyéndose en un paso importante para ayudar a promover soluciones basadas en la naturaleza para abordar el cambio climático.

Los criterios de energía hidroeléctrica de CBI, por otro lado, representarían un paso atrás, al aprobar las prácticas energéticas habituales que amenazan aún más a nuestros ríos. Si se aprueban, exacerbarían las amenazas globales a la biodiversidad de agua dulce, socavarían los valores culturales y los derechos humanos de las comunidades afectadas y no se lograría avanzar para abordar la crisis climática. Al mismo tiempo, dañaría la reputación de la Iniciativa de Bonos Climáticos y contribuiría a desacreditar los mecanismos de financiación de bonos verdes en general. Por lo tanto, hacemos un llamamiento a la CBI, su junta y los organismos asesores para que abandonen su búsqueda de un estándar de energía hidroeléctrica que atienda a la industria hidroeléctrica en lugar de proporcionar soluciones significativas para abordar la crisis climática.

Declaración con las organizaciones que respaldan, incluido el European Water Movement