El Movimiento Europeo del Agua ha firmado con otras organizaciones la siguiente carta.
Estimado Jefe de Estado/Ministros/Parlamentarios/Consejeros,
En muchos sentidos, la fractura hidráulica (fracking) surge como problema medioambiental de nuestro tiempo. Afecta cada aspecto de nuestras vidas – el agua que bebemos, el aire que respiramos y la salud de nuestras comunidades – e impacta de modo preocupante al clima global.
Más de una década de utilización de la técnica del fracking a gran escala (sobre todo en los E.E.U.U. y Canadá) ha demostrado lo nocivo y destructivo que puede ser este proceso de extracción, como han confirmado y reconocido innumerables estudios independientes validados por expertos.
La industria del fracking consume territorio y agua a gran escala. La construcción de una red de miles de pozos tiene un efecto considerable en el desarrollo de las regiones afectadas en las cuales hay comunidades o zonas cultural o ambientalmente sensibles.



